Habitantes de la ranchería Felipe Carrillo Puerto y del ejido Libertad de Allende, denunciaron que mientras que las familias de estas dos comunidades viven sobre una bomba de tiempo, con el temor de que un día se registre una tragedia, los trabajos de saneamiento de la fuga registrada la semana pasada van muy lentos y aún no han recogido el hidrocarburo que se regó en al menos unas 10 hectáreas, de manglares y pastizales.
La delegada de la ranchería Felipe Carrillo Puerto Norte Candelaria Ovando Melchor, señaló que si bien es cierto ya hay algunas pláticas con funcionarios de la personal de Petróleos Mexicanos (Pemex), aún no hay nada concreto, pues aún se está en analices la petición de los lugareños que consiste en el establecimiento de una unidad médica que de atención a los habitantes de estas dos comunidades los 365 días del año y el pago de afectaciones a las familias.
Destacó que para las gestiones ante la paraestatal Pemex, se conformó un comité de las dos comunidades afectadas, quienes han constatado que ya la fuga quedo controlada y reparada la tubería, pero aún falta que se lleve a cabo el saneamiento del subsuelo, ya que estos afectó también el medio ambiente, la flora y fauna de esta zona costera, donde existen más de una decena de pozos en producción y una importante red de tuberías que atraviesan las propiedades de estas dos comunidades.
Por su parte doña Roció Hernández, integrante del comité de gestión ante Pemex, señalo que estas dos comunidades y terrenos que colindan con la playa Caracoles, están rodeados de pozos petroleros que se encuentran en producción y donde ya se han registrados explosiones graves, pero que Pemex los minimiza y no mantiene un programa de mantenimiento a las instalaciones y ductos, por eso es que se registran explosiones como los dos que se registraron en menos de 30 días.
Destacó que este comité se ha dado a la tarea de hacer recorrido por las instalaciones petroleras y se ha constatado que falta manteniendo de la red de ductos, los cuales están corroído y que representan un peligro, pues estos pasan a uno dos kilómetros de las comunidades, así como de darles seguimientos a las demandas hasta que estas sean subsanadas al 100 por ciento.
Por su parte Cristina Ovando, asevero es necesario que las autoridades, tanto municipales, estatales y federales, garanticen la seguridad a las familias, pues prácticamente están asentados sobre una bomba de tiempo y la precaución es grande, pues en cualquier momento se pueda registrar una tragedia mucho mayor y no vaya a pasar lo del dicho, “después del niño ahogado pozo tapado”.
Destacó que aquí la mayor actividad económica de las familias es la agricultura, la ganadería y la pesca, por lo que la mayoría se han visto mercada por la actividad petrolera, las pesca se ha ido aniquilando por la contaminación a los cuerpos de agua, los árboles frutales ya no producen y hasta muerte de semovientes se han registrado por tomar agua contaminada, por lo que la atención de la paraestatal es primordial para garantizar la seguridad de los habitantes de esta zona.




